domingo, 22 de abril de 2012

Sabor meditativo.

Acerca tu consciencia al sabor.

Cuando estés comiendo, olvida todo lo demás; conviértete en tu lengua, tus glándulas gustativas. Vívelo en su totalidad. Saborea la comida lo mas intensamente posible, te llevarás una sorpresa. No una, sino muchas sorpresas.

Siempre que tengas tiempo presta atención a tus sentidos. Cuando comas, no mastiques unicamente, intenta aprender de nuevo el lenguaje olvidado de los sabores, toca el pan, siente su textura. Siente con los ojos abiertos, siente con los ojos cerrados.
Mientras mastiques, mastica agradecidamente, estas masticando vida, sería poco respetuoso no masticar bien, no saborear bien.

Te estas alimentando, te estas nutriendo.

Que sea como una oración, asi una nueva consciencia empezará a surgir dentro de ti.
Hagas lo que hagas, cosas sensillas, comer, andar, beber agua, tumbarte al sol, sea lo que sea, baja tu consciencia a los sentidos, sumérgete de lleno en ello, estate totalmente inmerso. Conviertete en tus sentidos, baja la mente a los sentidos, vuelve a ellos.

Todo niño nace con los sentidos en plenitud. Observa un niño. Cuando está entretenido con sus juguetes, está totalmente absorto. Cuando se pone a comer llega a ser solo lengua. Se convierte en el mismo sabor, ¡con qué gusto! que cantidad de energía! que estado meditativo tan poderoso y sin ningún esfuerzo.
Observa al niño y observate a ti. La distracción no está fuera de ti, está en tu interior. Si no eres capaz de aceptarla, te distraerás, si la aceptas, desaparecerá.
Observate, estás comiendo pero no estas ahí presente, no estás ahi en absoluto. Puede que estés en la oficina o puede que hayas ido a algún otro sitio a hacer mil cosas. Pero algo es cierto: que no estás en la mesa donde estas sentado, estás en algun otro lugar.

Come, pero hazlo meditativamente, silenciosamente presente.
Si estas hablando mientras comes perderás el gozo de comer, y cuando pierdes el gozo de comer, tu hambre de sabor sigue pidiendo más, entonces sigues comiendo y la ansiedad parece no tener fin.
Acerca tu consciencia al paladar. Si realmente saboreas, enseguida te quedas satisfecho, lleno. Enseguida el cuerpo te dirá ¡Basta! si estas atento serás capaz de escuchar cuando el cuerpo te dice basta. No necesitarás dieta, llegarás a ser consciente que no se puede comer mas de lo necesario.
La labor de meditar no es mas que esto: como llegar a estar totalmente presente en el presente. Asi todo es hermoso. Así caminar es meditación, cocinar es meditación, sentarse es meditación, hablar es meditación, escuchar es meditación, porque siempre es ahora.

Solo existe un momento: el Presente y el Ahora es el sabor de la eternidad.

Leido, reinterpretado y resumido del libro "El arte del té" de Osho.