martes, 1 de febrero de 2011

El verano, la luz.


El verano es la estación más Yang en la naturaleza, comienza con el solsticio, cuando tenemos el día más largo del año. El sol es yang porque da energía, produce acción y movimiento hacia afuera y crea el clima caliente y seco.
Es la estación más fértil que propicia el crecimiento y maduración de la naturaleza. Las flores y frutos abundan, la exuberancia estalla en nuestros jardines.
También nosotros maduramos y crecemos, y es el punto más alto de nuestros viajes, ejercicios al exterior, deportes, recreo, celebraciones. Es la estación para asegurarnos de obtener un recreo adecuado y abundante energía solar.
En el sistema chino, el verano está asociado con el elemento fuego. Los órganos regidos por este elemento son el corazón y el intestino delgado, así como las funciones corporales de circulación y calentamiento. La dieta y el ejercicio son muy importantes para mantener la fuerza del elemento fuego. La nutrición apropiada resulta esencial para el mantenimiento de un corazón saludable y para proporcionar el adecuado combustible y calor al cuerpo.
La dieta que necesitamos en verano es una que nos mantenga frescos y livianos, debemos incluir ante todo frutas y verduras que en esta época la naturaleza las provee con generosidad.
Los alimentos también tienen cualidades yin y yang, las frutas y verduras son mas ying, húmedas y refrescantes, justo lo que necesitamos para equilibrar la estación más yang.
Debemos tratar de evitar los alimentos yang, concentrados y caloríficos, sobre todo los proteínicos como la carne roja, frutos secos, semillas y legumbres; las grasas lácteas, animales y los huevos.
Por lo tanto, durante el verano debemos comer muchas frutas y jugos, verduras y ensaladas multicolores, algunas semillas y cereales.
Las frutas son buenas por la mañana, a primera hora de la tarde o como bocado a la noche. Mientras que las verduras o una comida más pesada es mejor comerlas bien entrada la tarde y descansar a continuación, de ese modo tendremos más energía por la noche y se dormirá mejor y la digestión será más completa que si comemos cerca de la hora de acostarnos.
Los síntomas de Equilibrio en esta estación son: mucho sol y diversión, ejercicio vigoroso, sudoración, paseos por la naturaleza, comida ligero. Los síntomas del desequilibrio son esconderse en el interior, timidez para el juego, excesiva seriedad, corazón débil y excesivo ingesta de comidas.
El verano es el momento de recargar con poder solar las baterías internas. Cuidemos dentro y fuera el equilibrio entre fuego y agua, manteniendo suelto el cuerpo haciendo abundante ejercicio. Es el momento del crecimiento y del llegar a ser.

Verano tardío, la tierra.

Según la teoría de los cinco elementos, hay cinco estaciones, cuya naturaleza está relacionada con los cinco elementos. El verano tardío es una estación breve, de transición, que se correlaciona con el elemento tierra que representa el centro estable de nuestra existencia, fértil y centrado en la forma y la manifestación. Es la época especial, de glorioso calor, que se da entre finales de verano y comienzo de otoño. La naturaleza está rica y es completa, la cosecha abunda. Para nosotros es la vuelta al colegio u el trabajo o de hacer nuevos planes para el año.
Es un momento de transición en la naturaleza y en nosotros, marca el cambio entre la expresión hacia el exterior de la primavera y verano hacia la interiorización del otoño e invierno.
En este momento si el clima lo permite, podemos comer lo más ligeramente posible, pero a medida que nos acercamos al equinoccio de otoño, el ciclo de la oscuridad se vuelve dominante y nuestro equibrio se orienta hacia adentro.
Una dieta reconstituyente le dará una mayor proporción de alimentos ricos en proteínas, un poco mas de grasa que en las estaciones anteriores y mucho combustible calorífico en forma de cereales integrales.
Para los vegetarianos el alimento principal puede consistir en cereales integrales con algunas leguminosas y mucha verdura fresca y cocida al vapor. Semillas, brotes, frutos secos, leguminosas, huevos y tofu nos ayudarán a reconstituirnos.
Los carnívoros deben incrementar su consumo de pescado y aves, añadiendo solo un poco de carnes rojas.
Cuando cambiamos nuestra dieta ligera de verano a otra más densa, que nos proporcione más combustible, nos sentiremos más fuertes y capaces de trabajar. Pero recordemos que nuestra dieta tiene que tener siempre un buen porcentaje de frutas y verduras frescas para que el equilibrio sea apropiado, debemos masticar bien nuestro alimento y no sobrecargarnos.
Los síntomas de equilibrio en esta estación son adaptabilidad, relajación, respiración profunda, ingestión equilibrada, preparación y fe en lo venidero. Los síntomas de desequilibrio son la resistencia al cambio, drogas y medicinas, respiración tragada, comer nerviosamente, preocupaciones y miedos.
La claridad en nuestra dieta nos permitirá pasar bien por muchos problemas externos y por la transición de estaciones. Nuestra dieta afecta a todos los aspectos de nuestra vida, el trabajo, la productividad, personalidad, el sueño y los sueños, el modo de sentir un dia y otro, nuestra salud u enfermedad y el lugar donde vivimos en nuestra mente y en la tierra. Para ver la vida tenemos que ir al centro, lo único que necesitamos hacer es fluir, ese es el modo auténtico de crecer.

1 comentario:

nilda dijo...

ejem. Ya empezo el otoño y yo sin recetas nuevas para mejorar mi tripa.¿que va a hacer en el agape de palta otoñal?